«Una visión colectiva para el futuro de la ciencia y la investigación en América Latina y el Caribe»: un taller con nuevas propuestas
El encuentro, que se realizará el 2 de junio, promoverá el diálogo sobre el tema y marcará el lanzamiento de la publicación impulsada por el Hub de Evidencias de Latinoamérica y el Caribe (Hub LAC) y Purpose & Ideas, con financiamiento del International Development Research Centre (IDRC).
¿Cómo podrían ser los sistemas de ciencia e investigación de Latinoamérica y el Caribe (LAC) en el futuro? ¿Cómo esperan los actores involucrados que éstos evolucionen para contribuir al bienestar de personas y sociedades?
Con estas preguntas orientadoras, se desarrolló la investigación en un rico proceso de consulta y co-creación secuencial y participativo, que incluyó a más de 80 representantes de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, universidades, medios de comunicación y think tanks de 22 países de la región principalmente.
América Latina y el Caribe (LAC), es una región que cuenta con una enorme capacidad para la generación y el uso de la ciencia y la investigación, además de una gran diversidad y riqueza de actores y una trayectoria de cooperación regional. Al mismo tiempo, enfrenta presiones estructurales que pueden limitar la autonomía y la relevancia social de la investigación en la región.
En ese sentido, reflexionar acerca del futuro de estos campos, tanto lo que ya está en marcha como lo que aún puede construirse, es lo que inspira este trabajo. Nutriéndose de movimientos que ya se desarrollaban a nivel global y en otras regiones, Purpose & Ideas asumió el desafío de proyectar el horizonte futuro de los sistemas de conocimiento en América Latina y el Caribe, invitando al Hub LAC como socio en el liderazgo regional por su trayectoria en el mapeo de actores y los retos relacionados a la generación y uso de la evidencia en los contextos locales.
«Creo que fue muy fuerte el componente de la necesidad de volver a lo local, aterrizar qué significa un sistema para los ciudadanos de cada comunidad. Los participantes, y sobre todo los jóvenes se preguntaron para qué sirven realmente la ciencia y la investigación. Se desea volver a poner a las personas y el planeta en el centro y resolver problemas puntuales de cada comunidad, con la participación de esas comunidades. También se exploró cómo articular esos circuitos de conocimiento locales con los nacionales, los regionales y los globales, partiendo siempre de lo comuntario, concreto y territorial.», reflete Vanesa Weyrauch, investigadora y directora de Purpose & Ideas.
El trayecto de la investigación partiría de un evento presencial en el marco de la Conferencia CLACSO en junio de 2025, pero asimismo se identificó la necesidad de no solo proyectar el futuro, sino también rescatar la historia y la trayectoria de nuestra región en estos sistemas de ciencia e investigación. Asimismo fueron diseñados talleres virtuales participativos para promover iteración con grupos diversos del ecosistema. Además, se invitó a un grupo de jóvenes para que, más allá de contribuir al taller, organizaran ellos mismos la dinámica.
Talleres virtuales
Semillas del futuro: Historias de Cambio de la región
En el proceso de investigación del estudio, ya se notaban algunas tendencias y atributos del futuro, cómo relata Gabriela Oberlander, investigadora del proyecto:
«Tanto en la revisión de literatura como en las consultas, surgieron tendencias e innovaciones que ya iban a vislumbrar por dónde venían las semillas, ya mostraban el rol de la tecnología y lo comunitario, la vinculación entre fondos universitarios, laboratorios y el sector privado, las comunidades digitales como forma novedosa de circulación del conocimiento en América Latina. Asimismo, rastreamos el arte como lenguaje distinto dentro de estos sistemas.”
Asimismo, la publicación también mapea y presenta ocho historias de cambio que representan las ‘semillas del futuro’: iniciativas que están generando distintos tipos de innovación o transformación en los sistemas, vinculadas con los atributos identificados. Algunas semillas fueron mapeadas y otras aplicaron, pero se buscó incluir diversidad geográfica, temática y de tipo de actores.
«Para el Hub LAC, que fomenta el ecosistema de evidencias de la región, fue muy importante aprender de experiencias de co-producción de conocimiento entre ciudadanos, investigadores y tomadores de decisión. Usar la tecnología de forma ética para potenciar estas colaboraciones a partir de necesidades reales de los territorios es un desafío que seguiremos explorando a lo largo de 2026.», señala Laura Boeira, directora del Hub LAC y co-autora de la publicación.
Atributos de los sistemas de ciencia e investigación de LAC a futuro
Un gran aporte qué se desarrolló tanto en los talleres cómo en las semillas fue caracterizar los atributos del sistema de ciencia e investigación regional, que fundamentan el alcance de la visión compartida:
Al servicio de las comunidades y los territorios;
Soberanos y capaces;
Colaborativos, abiertos, conectados regional y globalmente;
Reflexivo, inclusivo y equitativo;
Tecnológicos, pero éticos y críticos.
Acerca del taller
La propuesta del taller «Vientos de cambio: las semillas de la transformación de los sistemas de investigación en LAC».🍃es presentar esta visión e invitar a los participantes a dinámicas creativas, intercambio y conversaciones abiertas.
¿Qué puedes esperar del taller?
Una presentación breve de la visión colectiva de transformación para la región y las principales opciones estratégicas posibles para alcanzarla
Dinámicas creativas y espacios de intercambio en grupos sobre experiencias reales de transformación
Conversaciones abiertas sobre desafíos, oportunidades y conexiones clave
Testimonio Juan Ambrosio, Psicólogo e investigador (Perú) – Facilitador del Taller «Los caminos de la ciencia» para jóvenes en LAC
Hola, mi nombre es Juan Ambrosio. Yo soy psicólogo de base y ahorita curso una maestría en políticas y gestión de la ciencia y tecnología. A mis 31 años me he ido dando cuenta de que el mundo de la ciencia y la tecnología es bastante complejo, no únicamente por las cuestiones técnicas, sino también por sus dinámicas sociales, las cuales son bastante particulares. Entender estas dinámicas es bastante complejo, más aún porque todo esto se encuentra inmerso en un mundo de productividad económica y de conocimiento.
Aunque puede parecer ridículo, en este contexto, sentarse con personas que vienen trabajando estos temas es bastante difícil. Muchos no tienen tiempo o tampoco están interesados. Pienso que no le encuentran el placer o la utilidad a reflexionar y dialogar, a compartir, y eso para mí siempre ha sido muy frustrante.
Por tanto, este espacio del taller con jóvenes para pensar futuros ha sido para mí una experiencia bastante nutritiva e incluso diría catártica. Por un lado, porque pude ver de primera mano y hacerme co-responsable de organizar este taller y, en ese sentido, velar porque el diálogo, la reflexión y la creatividad pudieran estar bastante presentes. Pero, por otro lado, también porque pude escuchar a los participantes pronunciarse, lanzar ideas, críticas, puntos de vista y preocupaciones que realmente fueron sorprendentes y resonaron mucho conmigo.
Pensar que, por ejemplo, para mí fue necesario vivir experiencias desde la investigación y cursar la maestría para llegar a reflexionar sobre ciertos temas que muchos de los presentes fueron mencionando. No esperaba toparme con reflexiones tan parsimoniosas y tan profundas.
De los diversos temas que se tocaron —como la inteligencia artificial, las líneas de investigación, las carreras en investigación, la utilidad y relevancia de la ciencia— quizá el tema que más me dejó una carga fue la participación de los actores no tradicionales en los sistemas de investigación. Empezar a preguntarnos: ¿Quiénes son parte del sistema? ¿Por qué son parte? ¿Quiénes también son parte, pero no se identifican como tal? ¿Por qué no se identifican como parte del sistema? ¿Qué haría que se integren al sistema? ¿Podríamos hablar realmente de que existe algún sistema al cual integrarse?
Además, gracias a este espacio también me llevé preocupaciones. Pensar: ¿Y después de este espacio, qué sigue? ¿Habrán más espacios para reflexionar? ¿Dónde quedarán nuestras voces?
Es inevitable. Lo que caracteriza a los jóvenes y a mi también es tener mucha energía para empezar cosas, cosas que incluso pueden parecer descabelladas para personas que ya están bastante conformes con las reglas actuales o que quizá han aprendido que las cosas han sido de esta manera.
Con temor, pero también con esperanza, espero que las voces, interrogantes y dudas que surgieron hayan sido, aunque sea parte de las chispas que harán encender fuego en el corazón de los jóvenes que participaron. Y quiero creer que, desde donde vayan en la vida, puedan seguir cuestionando y reflexionando.